Hablando de recuerdos olvidados

A veces necesito que sepas tantas cosas, y otras prefiero que no sepas nada. No quiero que sepas que te amo demasiado, no quiero que te enteres que cada vez que vos no estás es inútil hablar con otros, porque tu espacio no lo llena nadie. Me encantaría que no sepas que sos la persona a la que más aguanto, pero no aguantaría que supieras que hagas lo que hagas yo voy a volver a caer en tu red. Amaría que nunca te dieras cuenta lo que provocas en mí. Esa ilusión diaria, ese síntoma constante, ese impulso de despertarme y aun antes de acordarme de como me llamo, tener tu nombre grabado en la memoria e ir repitiéndolo hasta acordarme quien soy. Seria genial si no supieras nada de mí, si no me hubieses conocido, si nunca hubieses cruzado tus ojos con los míos. Seria genial porque no tendría que fingir al mirarlos, porque no tendría miedo de mostrarte que tan grande es mi amor hacia vos, que sensaciones provocas y cada cuanto late mi corazón cuando estás en frente mío. Seria bueno, que algo así pasara. Porque entonces hoy no tendría miedo de que me lastimes, de que dejes que yo entregue mi corazón, y vos termines con el. Seria fantástico si hoy no te extrañara, si no estuviera enamorada de vos, si no volara con cada una de tus palabras, si odiara tus besos, si te considerara el hombre más imbécil de todo el mundo. Aun así, te amaría de la misma manera que lo hago ahora. Cada detalle que odiaría, lo estoy amando en este mismo instante.



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