Cada tanto se me ocurre volver

Ni si quiera me acuerdo el retrato exacto de mi cara cuando te vi por primera vez. Ni la tuya, ni el contexto, ni nada sobre ese entonces. Pero por causalidades de la vida (con una "u" muy marcada) nos plantamos uno en frente del otro en ese día determinado, en ese lugar y a esa misma hora, los dos.


Eras mi primer amor.
¿Eras mi primer amor? En realidad, nunca lo supe, hasta que hoy me encuentro exteriorizando el momento exacto de tu aparición en mi vida y los desencadenantes que me llevaron al hecho en cuestión. 
Debería retractarme de todo lo que acabo de decir, y con razones guardarme lo que pienso escribir. No vaya a ser cosa de que algún día se te ocurra leer esto y quieras reaparecer en mi casa haciendo sonar el timbre tres veces seguidas como lo hacías hace unos años, casi tomando ese llamado como un código interno entre vos y yo. 
Y en el instante en que me veas vas a recordarme cómo y porqué nos conocimos, haciendo insignificante mi texto y superándote como de costumbre. Porque claro, para vos las causalidades son un conjunto de casualidades producidas por el destino, que a mi criterio, no existe.
Así que estaríamos toda una tarde discutiendo sobre eso y me sacarías 30 sonrisas entre medio de tus mentiras tan ciertas. De seguro te cargaría por tantas de tus ocurrencias tan anecdoticas compartidas en común, y vos me dirías "Los inteligentes somos así". Entonces sonrío, y te quedas como idiota mirándome.
Sabes que odio eso, pero me decís '¿Me das un beso?' y yo corto la dulzura solo para recordarte que los besos no se piden, se roban, pero por dentro sabes que estoy diciendo que extrañaba esa pregunta tan tuya.


Y pasan los años, y todavía pienso en esto. Porque sin duda somos dos personas que van de encuentro en desencuentro. Dos desconocidos deambulantes, o pequeñas cajas abiertas que se llenaban de conocimientos ajenos.  Dos desconocidos que llegaron a conocerse tanto y desconocerse a la vez. 
Hoy extrañé los tres timbres en mi puerta, tus preguntas elocuentes, tu superación definitiva, tu guitarra y tu voz. Tu fanatismo por los deportes, tu tonada perspicaz y tu risa rara.
Extrañé tu ego, tu sinceridad y tus mentiras.


Me encantaría saber qué fue de vos en todo éste tiempo ... 
(Voy a esperar los tres timbres)




Comentarios

CASUAL FRIDAY ha dicho que…
Nos gusta mucho tu blog!
Esta muy chulo :)
Tambien nosotras te seguimos

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