Sorpresas nos da la vida.



Últimamente día por medio me aproximaba a la estación a esperar el tren de las 10:47 de la mañana. 
Me gusta sentarme en el andén a esperarlo y mientras tanto leer. Leer y observar a la gente atareada con sus cosas, y preocupadas por el tren que se hace esperar. 
Me encanta observar, e imaginar cómo será la vida de cada una de esas personas. Sus problemas, o porqué están en el andén esa mañana.
Uno de esos días, sentada en el banco de siempre divisé a un hombre, como de setenta y cinco años, bien charlatán y chicarachero. De esa clase de personas que no pasan por desapercibido en un tumulto de gente. 
Por lo que veo le encantan los bebés. Cada vez que encuentra a uno le hace muecas esperando una sonrisa de vuelta.
Cuando termina, busca un asiento e intenta entablar una conversación con la persona de al lado, siempre hace lo mismo, pero muy pocos aceptan el feedback. Me da pena. Tengo cierta debilidad por los abuelos. 
Sin embargo, hay algo en él que me llama mucho la atención. Cada vez que lo veo tiene una medalla colgada en el cuello. Una medalla grande, no del tamaño de una moneda. Más bien diría, del tamaño de una pelota de tennis. 
Día tras día, lo observaba y era casi rutinario encontrarlo con la medalla en su cuello, y su voz deambulante. 
Era un hombre bien vestido, medio petizo, calvo, y con una sonrisa rara, pero contagiosa.
Ayer me aproximé al andén con la certeza de que nunca más iba a tener que esperar el tren a esa hora de la mañana, mis horarios cambian otra vez.
Y ahí estaba de nuevo. Se asomó y caminó en búsqueda de un asiento. Al lado mío había un lugar, así que sin pensarlo mucho, se sentó. 
Lo miré. No encontré la medalla ésta vez. Le sonreí. Estuve a punto de reírme cuando me preguntó si yo lo conocía, a lo que le respondí que no, y que lo estuve observando hacía unos días atrás. Se asombró.
Me calificó como una chica muy simpática, y ahí empezó todo. Acepté el feedback porque fue más fuerte que yo.
Se llama Pedro, efectivamente tiene setenta y cinco años, vive en Maschwich, y nunca voy a saber qué hacía en mi estación. Le encanta hablar, y cantar. ADORA cantar, tanto que lo calificó como su pasión. 
Pedro no canta cualquier cosa. Pedro canta tango, y me dedicó dos estrofas de una canción. Me sorprendí de su voz; es realmente talentoso. 
Estaba por escupirlo. Tenía que preguntarle por la famosa medalla, pero no hizo falta. Cuando le dije que yo sería su fan número uno abrió su campera y la sacó. Ahí estaba. Dorada, con algunas inscripciones grabadas que no llegué a leer, pero decía 'PEDRO'.
Me contó lo orgulloso que estaba de haber ganado una vez en el famoso programa 'Si lo sabe cante', y se dijo a él mismo que seguramente no lo había escuchado nombrar, por mi juventud. 
Me dijo - ¿sabes por qué soy tan petizo?, es por culpa de ésta medalla que cada vez me tira un poco más abajo. Y no aguanté, me reí. Me sacó tantas sonrisas. 
Me cantó otra canción, a lo que mucha gente del andén respondió con aplausos, y yo me sentía en una película.
Llega el tren, se para y me dice: - Si me ves alguna otra vez, hablame. 
Me da un beso en la mano, y desaparece. No lo vi más.
Pedro alegró mi día. Me enseñó que es hermoso mantener nuestra luz interna, irradiar alegría y contagiar a otros.
Hay tanto por aprender de las personas que nos rodean. Y si le sonreímos al de al lado todas las mañanas, probablemente nuestro día empiece mucho mejor, y nos haga girar en sentido contrario de la rutina, el malhumor y las tareas diarias.
¡Qué lindas oportunidades nos da la vida!


Buen finde gente hermosa. Sean felices. 

Comentarios

Un Mundo Ideal ha dicho que…
Que bonito. me encanta
Ivianella ha dicho que…
Que lindo relato. Me gustaría andar conociendo Pedro's por la vida.
Abrazo grande y buena vida :)
Ivianella ha dicho que…
Que lindo relato. Me gustaría andar conociendo Pedro's por la vida.
Abrazo grande y buena vida :)
MuCha ha dicho que…
Cada blog es un mistero
A
veces divagamos
a veces contamos lo que nos pasa a veces poetizamo
smomentos a veces
tratamos de darnos fuerzasr ayuda al alma y la mente se aclara con nuestros pensamientos
gracias por comentar en RECOMENZAR
• Pali Lakonich ha dicho que…
Muy hermoso blog! Tienes una creatividad infinita!
Te espero por mi espacio...
Nicotina ha dicho que…
Me ha entrado un calor agradable en el cuerpo al leer la historia.
Recuerdo un hombre de color que se sentó conmigo una vez en el autobús y me empezó a hablar, yo no le hice mucho caso, pero se me quedo mirando y me dijo "Tu no eres feliz". Casi me eche a llorar. Hablamos un rato y se fue para no volver.
No se... esa clase de cosas me tocan mucho, me gustaría volver a verle y darle las gracias por alegrarme aquella mañana.
Lady Sparksfly. ha dicho que…
Que lindo texto, me encantó, enserio. Te sigo porque me ha encantado. Getne como esa hay poca y la que hay es llamada pesada o loca, cuando en realidad así es como antes se relacionaba la gente y no con tantas maquinitas y eso.
Es tradicional y eso me ha gustado.
Jesús ha dicho que…
La historia es muy bonita.Felicidades. Saludos desde Conil ( Cadiz), ve mi blog
Comedora del mundo ha dicho que…
teee sigo:) me siguees?escribes textos muy bonitos.espero que sigas asi.

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