Algún día esos dos jóvenes se amaron irremediablemente. Unión de almas que ni el tiempo se animó a disolver. Pasión contenida, abrazos infinitos. Palabras indelebles cual tatuaje en la piel.
Se traspasaban, se entendían y volaban. Y pese a que siempre supieron que ese amor no pertenecía a ésta vida, no dejaban de añorarse incluso en la distancia.
Y aunque caminaban en sentido contrario los dos, en una rotonda, siempre se volvían a cruzar.


Comentarios

lunaroja ha dicho que…
Me gustó mucho leerte, me alegra haber encontrado tu blog!
Un saludo!
RECOMENZAR ha dicho que…
hola Bella Me gusta lo que leo
gracias por ser
ha dicho que…
Si ellos siguen encontrándose,es que algo tiene que suceder,algo bueno para los dos.

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